Homenaje Manuel Cebada Orrequia “Naranjito” “Un legado imborrable en el surf y en la vida”
Este programa de Desde la Orilla es un homenaje absoluto a una persona irrepetible: Manuel Cebada Orrequia, conocido por todos como Naranjito. Un referente, una eminencia del surf en Chiclana, en Cádiz, en Andalucía y en toda España. Su pérdida ha trascendido nuestras fronteras, llegando incluso a lugares tan remotos como Indonesia, donde tantas veces surfeó con su energía inagotable y su eterna sonrisa. No hay una sola persona que haya hablado de él sin cariño, sin admiración, sin la certeza de que nos ha dejado alguien irrepetible.




















En esta entrega, me acompañan tres amigos que, como yo, compartieron con él miles de momentos inolvidables: Javier Carrillo, Ignacio González “Polan” y Carlos Villodres “Cobaya”. Tres grandes surfistas, tres grandes amigos y, en espíritu, el cuarto siempre presente: Naranjito. Más de treinta años de amistad, de vivencias inigualables, de historias y anécdotas que hoy cobran aún más valor. Todo lo compartimos con un vínculo inquebrantable: el mar, la playa y nuestra insaciable pasión por el surf.
Hablar de Manuel es hablar de excelencia en todo lo que hizo. Hay personas que marcan un deporte, que dejan su huella en cada competición, en cada ola que surfean, en cada viaje en busca de nuevas olas, de esos lugares mágicos donde el mar te da lo mejor de sí. Pero hay otras, muy pocas, que además de todo eso, marcan vidas. Que hacen del mundo un lugar mejor solo con su presencia. Naranjito era una de esas personas. Desde que lo conocí, supe que había que estar preparado para cualquier cosa. Su energía, su humor imparable y su capacidad para sacarte una sonrisa en los momentos menos esperados eran simplemente únicas.
Su talento en el agua era indiscutible. Dominó durante una década el circuito andaluz, arrasando en todas las competiciones, convirtiéndose en el rival a batir, en el referente a seguir. No solo en Cádiz, no solo en Andalucía, sino en toda España. Su proyección iba mucho más allá de los campeonatos. Su surf hablaba por él: su técnica impecable, su estilo único. Y, sin embargo, lo que realmente lo hacía grande no era su destreza con la tabla, sino su manera de ser. Era imposible no quererlo. Su pérdida no se siente solo por protocolo, sino por pura realidad: nadie tiene un mal recuerdo de él. No tenía enemigos. No hay quien no haya sentido su ausencia.
Más allá del surf, tenía una calidad humana inmensa. Con los niños, era especial. Les hacía trucos de magia, los entretenía con bromas, siempre tenía una historia, un chiste, una locura en la manga. Nos hacía reír a todos, como si nunca hubiera un mal día. Y cuando lo hubo, cuando la enfermedad llamó a su puerta, en lugar de rendirse, nos dio otra lección.
Demostró una valentía inquebrantable. Luchó con una entereza sobrehumana, con la misma energía con la que vivió. Incluso en sus momentos más difíciles, seguía animando a otros, levantando la moral a pacientes que, estando en mejor condición física que él, no tenían su fuerza mental. Manuel no solo afrontó su destino con dignidad, sino que nos enseñó a todos el verdadero significado de la resiliencia.
El año pasado, organizamos un viaje a las Islas Mentawai, el paraíso del surf, el destino con las mejores olas del planeta. A pesar de las dificultades, a pesar de todo, allí estuvo, surfeando con la misma pasión de siempre, demostrando que su espíritu era indomable. Verlo allí, en su elemento, disfrutando cada ola como si fuera la primera, es un recuerdo que llevaré siempre en el corazón. Apenas siete u ocho meses atrás, volvió a demostrar que su talento seguía intacto. A pesar de todo, siguió surfeando como siempre, sin perder su esencia, sin perder su amor por las olas, sin perder esa chispa que hacía que estar a su lado fuera un regalo.
En este programa, hemos querido rendirle homenaje como él merece, y para ello me acompañan tres grandes amigos suyos, tres grandes amigos míos: Javier Carrillo, Ignacio González “Polan” y Carlos Villodres “Cobaya”. Cuatro amigos con el corazón roto, pero con la certeza de haber compartido miles y miles de momentos inolvidables. Más de treinta años de amistad, de anécdotas, de vivencias, todas positivas, todas memorables. Nos unió desde el primer día un lazo inquebrantable, forjado en la playa, en el mar y en nuestra voraz pasión por el surf. Juntos surfeamos las mejores olas del planeta, disfrutamos de nuestra compañía, de nuestra amistad y de este deporte que nos lo ha dado todo. Y hoy, en este programa, queremos compartir con todos vosotros un pedazo de esa historia, de ese vínculo, de ese amor incondicional por el mar y por Manuel.
Hoy el mar está en calma, pero dentro de mí hay una tormenta. Se ha ido mi mejor amigo, mi hermano. Un referente dentro y fuera del agua, no solo por su talento, sino por su forma de ser.
Brilló en todo lo que hizo: en la familia, en la amistad, en el trabajo, en la vida. Un pionero, una leyenda del surf, pero sobre todo, una persona noble, generosa, querida por todos. De esas que hacen el mundo mejor solo con estar.
El mar siempre será tu casa. Vuela alto, hermano. Siempre en nuestros corazones. Te queremos.
Vicente García Rodríguez